Las decisiones incómodas son las mejores

Vivimos en una era en la que la inmediatez nos domina, queremos todo de manera inmediata, apenas sin esfuerzo y estamos rodeados de deseos vacíos y egoístas. He visto como muchas personas están atrapadas en una realidad ficticia, hasta yo misma me he sentido así y en multitud de ocasiones es por la poca importancia que le damos a nuestras decisiones cotidianas, las del día a día.

Aprendí por las malas que es fundamental aprender a retrasar la gratificación instantánea y comprender que las decisiones incómodas de hoy dan forma a nuestro mañana. Al reflexionar sobre mis elecciones pasadas y hablar con muchas personas en mi trabajo, me doy cuenta de que a menudo se quejan de su insatisfacción presente sin tomar decisiones que puedan mejorar su futuro. Con demasiada frecuencia escucho respuestas como “no tengo tiempo” o “no estoy dispuesto a aprender” y temo que su situación nunca cambie si no toman medidas concretas.

Afrontar decisiones incómodas significa salir de la zona de confort y luchar contra la procrastinación, algo realmente complicado y de lo que a menudo es fácil tener evasivas. La verdad es que las decisiones incómodas son el primer paso para llegar a ser más de lo que cada uno es hoy y así cambiar la realidad del mañana.
La cita de Darren Hardy en su libro «El Efecto Compuesto» destaca la importancia de lo que acumulamos cada día y el impacto que esto tiene en la creación del futuro. Hardy sostiene que las pequeñas decisiones que tomamos todos los días se suman para crear grandes resultados. Es importante recordar que el efecto acumulativo funciona tanto para cosas positivas como negativas. Si tomamos malas decisiones todos los días, eventualmente tendremos grandes problemas.
La pregunta crucial que debemos plantearnos es: «¿Qué estoy acumulando?» Dado que cada acción, incluso la inacción, contribuye a construir nuestro futuro, debemos ser conscientes de lo que estamos acumulando: salud o enfermedad, dinero o deudas, información o ignorancia.
Por ejemplo, una persona que hoy decide comer comida chatarra está acumulando problemas de salud para el futuro. Una persona que decide no ahorrar dinero hoy está acumulando deudas para el futuro. Una persona que decide no hacer ejercicio cada día, está acumulando autodestrucción y problemas de salud para el futuro…. ¡yo quiero ducharme sola con 90 años!
La zona de confort es nuestra zona de seguridad, donde nos sentimos cómodos y no somos desafiados, eso no quiere decir que sea una zona agradable de estar ni en la que queramos estar (recuerda la metáfora del clavo y el perro). Cuando salimos de nuestra zona de confort, nos sentimos incómodos y vulnerables. Sin embargo, a menudo es necesario para lograr excelentes resultados y sobre todo resultados distintos. Cuando enfrentamos nuestros miedos y volvemos al juego, crecemos y nos volvemos más fuertes. Es en este territorio donde se construyen las bases para una vida plena a largo plazo, más allá de las alegrías fugaces de 30 segundos.
La gratificación retrasada es una de las habilidades más importantes que podemos desarrollar. Nos ayuda a alcanzar nuestros objetivos y construir una vida mejor.
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